viernes, 15 de julio de 2016

Marcha de la bronca


  • por Marcos Escobar para el Diario del Juicio
PH tomada de Twitter



Doscientos años han pasado desde que nuestras gargantas intentaron gritar “libertad”, doscientos años desde que nuestros próceres, nuestros verdaderos próceres intentaron gritar “libertad”. Doscientos años desde nuestra primera independencia, nuestro primer grito libertario, nuestro primera ruptura de cadenas. El primer intento de un pueblo por liberarse de sus opresores. Hace doscientos años, esas personas gritaron independencia.

Ha pasado el 9 de julio de 2016 y ese grito parece perdido ante el compás de una marcha.
Es muy probable que las personas de 1816 no entendieran que la libertad no era solo cortar las cadenas que nos ataban con España. Sería complicado explicarles que el camino que debe transcurrir un pueblo para llegar a  su plena soberanía no es solamente político, sino económico.

En estos festejos, después de doscientos años de ese primer grito patrio, de ese grito latinoamericano, mestizo y criollo. Hoy, después de doscientos años de historia, tenemos a un rey español, presenciando el desfile en el que participaron los genocidas  responsables del Operativo Independencia, que ahora osan llamarse “ex-combatientes”. Como si hubieran peleado una guerra, como si hubieran libertado una nación, como si fuera que sus actos no hubieran sido acciones  cobardes para tratar de adoctrinar al mismo pueblo que juraron proteger. Como si nosotros no tuviéramos memoria.

Doscientos años han pasado desde ese acto deliberado de libertad, y nuestro actual presidente, Mauricio Macri, permite que estos “ex-combatientes” desfilen en el acto de mayor significancia para la Nación argentina.

Aquí, entre nos, hemos tenido que soportar mucho. Cinco golpes de estado, cinco dictaduras, un operativo militar en democracia planeado para eliminar la lucha sindical en Tucumán, levantamientos militares en contra del juzgamiento de los culpables, más de diez años de neoliberalismo. El hambre, el silencio, la censura, las desapariciones, la violencia, la falta de esxs compañerxs, la falta de una generación indispensable, el cierre de los ingenios, el hambre nuevamente, los tarifazos. Y ahora, encima,los responsables desfilando con orgullo frente al presidente de la nación y el rey de España.

El tiempo es una variable curiosa, irónica y bastante cruel. Han pasado cuarenta y un años desde los hechos que están siendo juzgados en el Tribunal Oral Federal de Tucumán. 271 casos están siendo investigados por los jueces mientras seguimos intentando descubrir la verdadera historia de lo que sucedió en el año 1975.

Nunca deja de ser interesante el nombre elegido para intentar darle legitimidad al experimento de lo que sería la posterior dictadura del 1976. “Independencia”. 159 años después de nuestra separación de la Corona Española, los genocidas utilizaron este concepto para imponer un plan económico. A partir de 1983, desde el final de la dictadura, esta época nefasta ha sido repudiada por la amplia mayoría de la sociedad. Hubo presidentes indiferentes. Otrxs garantizaron las herramientas para que estos crímenes puedan ser juzgados. Pero a nadie se le hubiera ocurrido hacer desfilar a los culpables en el acto de mayor envergadura en nuestro país.

Independencia, soberanía, Operativo Independencia, rey de España. Estos son los conceptos que el gobierno decidió esgrimir ante el mundo  y ante la historia para festejar el acto fundacional de nuestro país. Esa historia, reescrita constantemente desde el presente, hoy queda manchada por la participación de los culpables de teñirla de sangre y por la decisión del gobierno de darles un lugar de privilegio en ella.-

No hay comentarios:

Publicar un comentario